
Fueron unos pocos entusiastas los que concibieron la idea de crear Emelec para que en 1925 participara en un torneo de fútbol de la Unión Deportiva Comercial. Estaban lejos de pensar que serían campeones al derrotar en la final a Anglo Ashton, en el American Park.
Peor podían imaginar que un año después llegaría a Guayaquil un torbellino llamado George Lewis Capwell que luego, en 1929, fundaría legalmente el club y que con su capacidad organizativa, su participación como deportista activo y su recio temperamento llevaría al Club Sport Emelec a ser una de las más prestigiosas entidades del país y del continente.
A 83 años del arribo de Capwell para ocupar el cargo de superintendente de la Empresa Eléctrica, y a 80 de su fundación formal, Emelec es parte de una leyenda que se agiganta en el recuerdo de sus grandes estrellas (encabezadas por el Gringo guayaquileño, como llamó el periodista Manuel Chicken Palacios a Capwell), de sus múltiples títulos en béisbol, básquet, natación, boxeo, ciclismo, atletismo, pero, sobre todo, en el fútbol como actor inolvidable del Clásico del Astillero, primer bicampeón de la Asociación de Fútbol del Guayas (1956-1957), vencedor de grandes equipos internacionales. Primer campeón nacional (1957), presea que repetiría nueve veces más, y gran protagonista de la Copa Libertadores.
En 1926, desde Cienfuegos, Cuba, llegó Capwell a Guayaquil. Nació el 1 de julio de 1902 en Olean, Nueva York. Desde joven se distinguió por su afición al fútbol americano, básquet, atletismo, natación y béisbol, deportes en los que brilló en el colegio y la universidad.
Víctor Peñaherrera, uno de sus mejores amigos y compañero de aventuras deportivas en Guayaquil, contó hace más de 50 años que apenas llegó a la Empresa Eléctrica. Capwell se unió a su compatriota Nathan Myers y juntos practicaron boxeo en la academia de Manolo Vizcaíno. Después Peñaherrera los llevó a la cancha donde practicaba básquet Vanguardia Deportiva y jugaron en los torneos de la Asociación de Empleados.

“Durante 1927 Mr. Capwell dio muestras de sus altas dotes de organizador al realizar certámenes de básquet entre los empleados de la Empresa Eléctrica, ocupando el campo del antiguo Guayaquil Tenis Club, ubicado por esos tiempos al sur de la ciudad”, contó Peñaherrera.
George Capwell era un hombre que sobrepasaba el 1,80 metros de estatura y pesaba más de 200 libras, lo que no le impedía ser un armador de básquet, un buen velocista en natación, un ágil ornamentalista y un seguro receptor en béisbol. Pero sus cualidades que lo hicieron un personaje fueron su gran capacidad organizativa, su indiscutido liderazgo y su recio temperamento.
Crear un clubSegún Peñaherrera, “satifecho Capwell de su noble labor, un buen día me dijo: ¿por qué no formamos un club deportivo en la Empresa Eléctrica? Y esta pregunta tuvo su respuesta. El 28 de abril de 1929 quedaba formado el Club Sport Emelec, contando como socios exclusivamente a empleados de la Empresa Eléctrica”.

En efecto, correspondió a Capwell, a Peñaherrera y a Lauro Guerrero Varillas la iniciativa de convocar la Junta General de fundación oficial y jurídica de Emelec, tal como consta en el acta de instalación.
Los fundadores fueron Capwell, quien presidió la sesión, Octavio Arbaiza, John Burton, José Maldonado, César Alvarado, Julio Mancheno, Agustín Jaramillo, Felipe Morejón, Rigoberto Alvarado, Teodoro Molina, Francisco Quintero, Jacinto Morejón, Emilio Morla, Nathan Myers, Carlos Hoheb, Aníbal Santos, Isaac Ordóñez, Julio V. García y Víctor Peñaherrera, quien fue secretario de la Junta.
Aparición oficialEl Gringo Capwell fue el primer presidente efectivo de Emelec y no tardó sino horas en formar los equipos. El 3 de junio de 1929 la Federación Deportiva del Guayas aprobó la afiliación y el 24 de ese mes el equipo de fútbol hizo la primera aparición oficial de la divisa eléctrica, jugando en la serie C de la Federación ante Gimnástico Ecuador que lo venció apretadamente por 2-1.
Con Capwell como principal jugador, Emelec apareció en básquet el 4 de julio en la cancha del American Park (donde ahora está el Centro de Convenciones Rodolfo Baquerizo Moreno) y derrotó al Batallón de Zapadores Chimborazo.
Actor de historias formidables sobre su bravura, garra y resistencia a ser derrotado en las canchas, con el uninforme de Emelec, Capwell fue el responsable del gran crecimiento deportivo de Guayaquil en las décadas de los treinta y cuarenta.
Su despedida En 1946 se despidió de la ciudad a la que amó como pocos, aunque volvió brevemente. Su emotivo adiós en el estadio que fue bautizado con su nombre es una leyenda. Capwell derramó lágrimas por primera vez en su vida, según propia confesión, cuando José Vicente Trujillo, en medio de una ovación, pronunció la frase inolvidable para decirle adiós al Gringo guayaquileño: “Cuando tú te hayas ido, nos envolverán las sombras”.
Lo que se sabeDirigentes: Los primeros vocales (responsables ante George Capwell de cada una de las disciplinas que practica Emelec) fueron Rigoberto Alvarado (fútbol), Lauro Guerrero (básquet), Rudolph Oetting (natación), John Burton (béisbol), Emilio Morla (atletismo) y Walter Jouvín (box).
El estadioEl 21 de octubre de 1945 abrió sus puertas el estadio Capwell, propiedad de Emelec. Aquel día se jugó el primer partido en ese escenario. Se enfrentaron eléctricos y el club Oriente, en béisbol. George Capwell actuó como catcher local.
El primer golCon un partido amistoso que Emelec ganó 5-4 a la selección de Manta-Bahía de Caráquez, el 2 de diciembre de 1945 por primera vez se jugó fútbol en el estadio Capwell. El primer anotador de un gol fue el eléctrico Marino Alcívar, apodado Rey de la Media Vuelta.
Copa América Entre noviembre y diciembre de 1947 se jugó en Guayaquil el Sudamericano de Fútbol (Copa América) en el Capwell. Argentina se coronó campeón invicto. Entre las estrellas del conjunto albiceleste estaba Alfredo Di Stéfano, de 21 años. Los únicos seis partidos que la Saeta Rubia jugó por la selección argentina fueron en la cancha del Capwell ese año (hizo 6 goles). Volvió a ella con Millonarios, en 1949.